Zoom: "La comunidad en el Museo"

Acciones por/para/con/desde y otras preposiciones

Por Johanna Di Marco
Editado por: Josefina Pasman

En mi primer día de trabajo en una oficina de la administración pública de la que dependen varios museos, una compañera con muchos años de experiencia me dijo al pasar que las acciones que se destinan a los museos terminan siendo endogámicas. No tuve el valor para decirle que no sabía lo que eso significaba. La anécdota data a tiempos anteriores a la conexión inmediata de internet de los celulares inteligentes, por lo cual tuve que esperar llegar a mi casa para calmar mi curiosidad.

ENDOGAMIA: Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución” rezaba el diccionario entre otras definiciones.

Esa descripción, años después, resurgió en mi mente ante el proyecto de llevar a cabo una serie de jornadas de formación para el personal de museos. ¿Cómo lograr que un grupo de personas que trabajan diariamente en museos... reunidas en un salón de un museo... hablando de problemáticas inherentes a los museos... no termine siendo una actividad endogámica del museo?

Por suerte, existen lugares donde parecen haber encontrado el antídoto contra la endogamia, en donde los museos y su gente asumen su rol social con naturalidad, y entienden su justificación de ser a partir de la comunidad que los aloja, identifica y da sentido. Es el caso del Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers, que nos recibieron durante las jornadas de formación “Desafíos de la cultura colaborativa en museos”, organizadas por la Dirección Nacional de Museos, en la provincia de Córdoba.

El equipo educativo compuesto por Olga Bartolomé, Romina Osuna y Mariano Giosa, junto al resto del personal del museo, nos recibieron con un rico desayuno de pan casero y mermeladas de sabores inimaginables para una citadina como yo, como ser zanahoria dulce o frutas varias con nuez. Detalles como estos dieron comienzo a un día caracterizado por la creatividad e identidad de la comunidad que participó del encuentro. De más está decir que con un anfitrión tan preocupado por los detalles, los 90 participantes pudimos sentirnos gratamente bienvenidos y sacudirnos un poco el rol de trabajadores de museos para jugar a ser visitantes.



La propuesta consistió en vivenciar en primera persona los talleres que el Museo Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers realiza con las escuelas rurales de Paravachasca y Calamuchita, sobre facetas diversas que hacen a la identidad y producción cultural de la zona. Nos contaron, que en una primera instancia el equipo educativo se traslada a la región serrana para iniciar talleres de carpintería, telar, cocina regional, orquesta, entre otros, con maestros y especialistas en esos oficios que surgen de la misma comunidad que visitan. Luego, las producciones y hacedores de las mismas toman su lugar en el museo. Con la excusa de revivir técnicas antiguas de los jesuitas en complemento con los saberes y costumbres de la comunidad, se abordan temas como la reforestación, el uso consciente de los recursos, la urbanización y la recuperación de la identidad regional. El museo actúa como visibilizador de cuestiones problemáticas e invita a la reflexión crítica de las mismas.

Todos nos vimos envueltos en el entusiasmo por las posibilidades que los museos presentan como institución privilegiada para habilitar voces de la comunidad, dar cuenta de los conflictos que la misma atraviesa, y generar las condiciones que posibiliten la construcción colectiva de significados en torno al patrimonio cultural. En resumen,  para iniciar acciones por/para/con/desde la comunidad, que rompan con la endogamia.


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